jueves, 10 de noviembre de 2011

Dudas

Día 46

Hoy ha sido un día normal y corriente, excepto en las últimas horas, todo ha pasado tan rápido que todavia contengo la respiración, intentando sentirme vivo.

Hacía tiempo que no me sentía así y espero que pase mucho tiempo en que vuelva a sentirme así. Hoy me he sentido al borde de un precipicio, un acantilado, que me prometía enseñarme, pero de la forma más dura que un hombre puede aprender, perdiendo las cosas que ama y ansia tener. Es una sensación extraña, el tener a una persona delante, que te mira vacilante, sin saber que decir, sin saber que elegir, si empujarte al precipicio o tenderte la mano para que no caigas, nadie tiene la culpa al fin y al cabo, esa persona tan solo pasaba por allí y se tropezó conmigo.

Se que no hablo nada claro, pero es que ni yo mismo tengo claro nada, estoy confuso, temeroso, asustadizo, ahora mismo cualquier movimiento violento o extraño, me haría saltar o hacer que corriera lejos, mi armadura de sentimientos no aguantó más. El camino de vuelta a casa hoy se me hizo un martirio, las despedidas dolorosas, las palabras vacuas y la necesidad de saber que va a ocurrir un instante después. Demasiado ha aguantado la armadura que me envolvía, hasta que llegué a casa, entonces note que se rompía en mil pedazos, que volaba, dejandome indefenso y con los sentimientos a flor de piel, con la incertidumbre del mañana, con la necesidad del pasado, rompí a llorar, no pude aguantar las lágrimas más en mis ojos, querían correr como caballos salvajes sobre la pradera y el nudo de mi garganta me lo decía, el dolor me atravesó el pecho y me dejo quieto, seco, dolido, pero nada podía hacer mas que desmoronarme.

Ahora es cuando comprendo que tan solo ansiamos vivir en un cuento de hadas y que muchas veces deseamos que todo sea un cuento de hadas, pero yo no soy un caballero andante que sabe pelear y tiene una lengua ágil y sarcástica, tan solo soy alguien que lucha por su día a día, intentando no ahogarse en la sobriedad de una sociedad cada vez más inútil. Soy culpable de aferrarme a mi clavo ardiendo, a mi sueño, a mi cuento de hadas y príncipes con princesas, leer tanta fantasía épica me ha hecho creer que era posible. Aunque no digo que todo este perdido, he perdido quizás una batalla, aunque ahora solo me queda esperar, ser paciente y soñar, esperando un amanecer más tranquilo.

Hoy ha sido un día dificil, que además ha sembrado en mi mente dudas e incertidumbres, no solo ajenas, por las dudas de los demás, sino por mi mismo, debo organizar mis ideas, pues mi corazon ahora solo quiere gritar y correr. Tengo demasiadas dudas.

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